INTRODUCCION
La marcha Los Quintos fue compuesta por
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La
Infantería de Tierra llega a Cartagena por R. O. de 27 de octubre de 1700, en la
cual el Rey Carlos II comunica al Gobernador de Cartagena Sargento General
de Batalla Brigadier Excmo. Sr. D. Antonio de Heredia y Bazán, que ha autorizado a D.
Melchor Gómez Izquierdo para que con patente del Virrey de Sicilia, duque de
Veragua, reclute cien infantes españoles y los conduzca a Cartagena, por lo que
debe señalársele paraje apropiado en que "arbole bandera" para hacer la leva en
este distrito de la ciudad y lo ejecute a la mayor brevedad. (AMC. LAC).
Tras la muerte de Carlos II estalla la Guerra de Sucesión (1700-1713) entre Felipe V y el Archiduque de Austria, y en la que Cartagena apoyará la causa del primero, con lo que hubo de enfrentarse a catalanes, valencianos y aragoneses, partidarios del archiduque Carlos.
En 1706 los ingleses, en nombre del archiduque, tomaron la ciudad de Cartagena durante cinco meses (al mando del Almirante Lake tras la conquista de Cartagena por los Inglesas construyeron la torre cilíndrica de San Julián, hoy en el interior del Castillo), tras lo que fue conquistada por las tropas borbónicas. Quizás esto acontecimientos fueron los que motivaron la definitiva fortificación de la ciudad y puerto, convirtiéndose en una plaza fuerte inexpugnable.
La victoria de Felipe V supuso para Cartagena un mayor interés por el saneamiento de su puerto y por convertirlo en un bastión militar y magnífica base naval de la naciente marina imperial.
Para
ejecutar el ambicioso proyecto de la fortificación de Cartagena, Felipe V creó
en 1711 el Cuerpo de Ingenieros, bajo la dirección del francés Jorge Próspero
Verboom, grupo de profesionales bien preparados a través de una sólida formación
y experiencia. En Cartagena trabajaron, entre otros, los franceses Alejandro de
Rez y Antonio Montaigú de la Perille, además de Juan Bautista Gastón y French,
Estaban Panón, Pedro Martín Zermeño, Francisco Llovet y Mateo Vodopich, por
mencionar algunos de los más importantes, aunque haya que subrayar muy
especialmente la figura de Sebastián Feringán y Cortés.
Para llevar a cabo estos objetivos, la Monarquía Borbónica realizó una renovación de la Marina. En lo que respecta a Cartagena en 1726 se convierte en Capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo y prueba de ello es el comienzo de una gran obra arquitectónica, no se puede considerar aislado sino formando parte del gran conjunto militar que se edificó en Cartagena en el siglo XVIII, según la magna idea imperial de Patiño (Felipe V) realizada por el Marqués de la Ensenada bajo el patrocinio de Fernando VI y con la colaboración de los grandes realizadores Ulloa, Jorge Juan y Feringán. En Cartagena militarmente hablando existía un equilibrio entre Artillería e Infantería de Tierra con el fin de dar protección al Arsenal Militar y las distintas baterías de costa. Este fue el siglo de la resurrección de Cartagena como plaza fuerte y de su proyección secular, ya que a lo largo de los reinados de Fernando VI y Carlos III se pusieron en servicio un conjunto de magnas obras.
La construcción del Real Arsenal de Cartagena, al haber sido designada esta ciudad Capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo, le sería confiada al ingeniero militar don Sebastián Feringán Cortés.
Puesto
a trabajar en los planos, éstos serían dados por terminados el 2 de mayo de
1731, presentándose entonces a la aprobación Real, de modo que mes y medio
después, el 13 de junio, S. M. el Rey Felipe V estampaba su firma al pie del
proyecto dándose así luz verde a la construcción del mismo, cuyas obras darían
comienzo de manera oficial el 20 de febrero del año siguiente, 1732.
Fernando VI hijo de Felipe V, mantuvo la política de su padre y siguió adelante con los proyectos que había comenzando.
Tras no pocas vicisitudes, normal para tan magna obra, el 31 de enero de 1782 se entregaba oficialmente todo el conjunto, ya bajo el reinado de Carlos III.
Así, el Arsenal de Cartagena, pronto se convertiría en el complejo industrial mas importante de toda la cuenca mediterránea en el siglo XVIII, construyéndose en él sólo durante la segunda mitad de ese siglo 21 navíos, 17 fragatas y más de medio centenar de otros buques, principalmente bergantines, jabeques… entre otros, trabajando entonces entre sus muros miles de personas.
Hasta su muerte en 1762,
Feringán tuvo una intensa actividad, que abarcó más de 30 años, recogida en
infinidad de proyectos y dibujos que se elevaban a las autoridades para su
estudio y selección. Realizó varios edificios dentro y fuera del Arsenal Militar
de Cartagena, además de ciertas reformas urbanas. En 1738 diseñó el edificio de
Intendencia y Contaduría (convirtiéndose en 1853 en Capitanía General de la Zona
Marítima del Mediterráneo hasta el 8 de julio de 2004 que desaparece tal
denominación, desde mayo del 2000 en Cuartel General de la Fuerza de Acción
Marítima) ejecutado en 1740 por el maestro Pedro Marín y construido sobre parte
del espacio ocupado por la Casa del Rey o de la Munición (construida por
Sebastián Clavijo, Deán, en 1576 y que se encontraba en la calle Intendencia);
en 1750 el Cuartel para Batallones de Marina (derribado en 1926, actuales
jardines de Capitanía General) y en 1752 el Almacén General del Arsenal Militar
de Cartagena. Pero su construcción más importante, y una de la muestra más
monumentales de la arquitectura militar, hoy civil, en Cartagena y resto de
España, es el Hospital Real de Antiguones u Hospital Militar ejecutado entre
1749 y 1762, también empleado su lado este como cuartel para recoger a distintos
Regimientos que han tenido guarnición en Cartagena, especialmente a los de
Infantería de Tierra. Fábrica de sorprendentes dimensiones y solidez, elevada en
piedra de sillería, tres alturas y dos enormes patios con hileras de arcos
superpuestos y naves que se estructuran a partir de poderosos arcos diafragmas.
Su ubicación frente a la bahía fue un acierto excepcional, configurando la
fachada principal cara al inigualable gran puerto natural de la trimilenaria
Cartagena.
Tras
la desaparición de Sebastián Feringán y Cortés, el ingeniero Mateo Vodopich se
convirtió en su sucesor al frente de las obras del Arsenal Militar de Cartagena
y del resto de fortificaciones militares. Contiguo con el Arsenal se levantó el
Cuartel de Presidiarios y Esclavos entre 1776 y 1785, después Cuartel de
Instrucción de Marinería en 1924, bajo planos de Carlos Regio y ejecución de
Mateo Vodopich. Reformado en las primeras décadas del siglo XX. El mismo Mateo
Vodopich proyectó el denominado Parque de Artillería, edificio muy elogiado en
su tiempo por Vargas Ponce, construido entre 1777 y 1786, este edificio estuvo
destinado a Maestranza de artillería de segundo departamento (Valencia) hasta
1867 que pasó a ser Parque de Artillería de primera clase. Tras la Guerra Civil,
se utilizó como acuertelamiento del Regimiento de Artillería de Costa de
Cartagena. A pesar del incendio sufrido en 1859 y la voladura de 1874, que
destruyó completamente las crujías Norte, Oeste y Sur del segundo patio, todavía
conserva la belleza de la arquitectura militar de la época, expresión de
grandeza y fuerza. La construcción de las bóvedas, sostenidas por pilares,
convierte al edificio en un organismo dinámico que encuentra el equilibrio en un
juego de presiones hábilmente calculado. Sufrió las consecuencias de la
revolución Cantonal y varias reformas. En las cercanías del Hospital Militar de
Marina, se construyó entre el 1 de julio de 1783 al 31 de diciembre de 1796, el
formidable edificio del Cuartel de Antiguones, en el que estuvieron acuartelados
numerosos Regimientos de Infantería de Tierra de los que hacemos mención en el
apartado de los mismos. Entre 1798 y 1810 se construyó la Escuela de Guardiamarinas
de la Armada, situada en una privilegiada posición frente al mar sobre la
muralla de Carlos III, actualmente es destinado a Servicios Generales de la
Armada.
Todo este programa de
instalaciones militares y navales, se vio completado por un sistema defensivo
que preveía una doble actuación. De una parte, un complejo sistema de
fortificación con baterías y castillos de consideración diversa, algunos de los
cuales fueron terminados bien avanzado el siglo XIX, y, de otra, un nuevo
cinturón amurallado. Francisco Llovet comenzó en 1770 la construcción de la
muralla, siguiendo el proyecto de Pedro Martín Zermeño en 1766, trabajos que
fueron terminados en 1789 bajo la dirección de Mateo Vodopich. Fueron tres los
accesos monumentales más importantes al nuevo recinto amurallado: Las puertas de
San José, las del Muelle y las de Madrid, concebidas a manera de arco de triunfo
doble vano, enmarcados por pilastras toscazas. Su severidad clásica sólo se
rompió con los grandes escudos de Armas de Carlos III que campeaban en la parte
superior. La transformación de la ciudad, iniciada tras los sucesos del Cantón,
provocó que a finales del siglo XIX y comienzos del XX desaparecieran estas
puertas igual que muchos lienzos de muralla.
A lo largo de estos tres siglos de estancia en Cartagena de la Infantería de Tierra, se ha comprobado que existía una gran unión entre ésta y la ciudad. Por ejemplo las veces que se han requerido para cualquier necesidad que ha demandado la ciudad siempre estuvieron presentes, los impresionantes piquetes que escoltaron a las Vírgenes de nuestras procesiones de Semana Santa así como cuando cubrían la carrera de la del Corpus Christi, los innumerables conciertos que se llevaron a cabo en distintos puntos de la ciudad por parte de las Bandas de los Regimientos de Infantería de Línea, las muchas composiciones musicales tanto para Semana Santa como de otra índole que nacieron en Cartagena... por esto y por otras muchas cosas más siempre nos quedará en el recuerdo de los cartageneros que hemos vivido tales hechos por parte de los laureados y fieles Regimientos de Infantería de Tierra.
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