HISTORIA DE LOS ACUARTELAMIENTOS

 

 

Marcha Los Voluntarios fue compuesta por Jerónimo Giménez y Bellido
(nacido en Sevilla 10/10/1854, fallecido en Madrid el 19/ 02/1923)
por la banda del Regimiento de Infantería Jaén nº 25

 

 

El alojamiento de todos los militares siempre constituyó una grave preocupación para las autoridades de la ciudad en aquella época, hasta que finalizó la construcción del conjunto defensivo, que aunque diseñado en los primeros años del siglo XVIII, no terminó hasta la última década del mismo. Unas veces las unidades ocupaban casas y otras almacenes, en ambos casos de propiedad particular, tales como unos almacenes de la Serreta propiedad de Dª. Teresa Digerí que fueron habilitados en 1770, se habilitaron otros alojamientos en el barrio de San Antonio Abad en 1779, también las fuerzas de Caballería de la plaza se alojaron en los tinglados de la playa del Batel, la de D. Antonio Castillo en la calle del Duende a la subida del Molinete y la de D. Julio Sancho en la puerta del Angel, que ocuparon en 1744 durante un año; en 1750 se alojaron en una finca propiedad de Dª. Luisa Chereguini, religiosa del convento de la Purísima Concepción, situada también en la ya citada puerta del Angel. Pero quizá el hecho más anecdótico de esta época, relacionado con este problema, fue el que la Bandera del Regimiento de Infantería España nº 17 (Veterano) (el cual estuvo de guarnición en la ciudad por aquellas fechas) estuvo, en 1754, depositada para su custodia en el popular mesón La Fontana de Oro, situado en las Puerta de Murcia, donde tenía alquilada una habitación. Cuando en 1762 finalizaron las obras en el Hospital Real de Antiguones, las autoridades decidieron utilizar parte de él en el alojamiento de tropas. Así que tras la breve ocupación en 1764 por el Regimiento Real de América, que cambia su denominación en 1765 por el de Regimiento de América  (primero en acuartélese), en 1768 se dedicó todo el piso alto a ello con una entrada independiente por la plaza del Angel (plaza de Toros) durante su ocupación por los Batallones suizos, hasta 1785 que se ordenó su traslado al cuartel del Duque. El Cuartel de Antiguones comienza a construirse el 1 de julio de 1783 terminando su construcción el 31 de diciembre de 1796 después de 13 años de obras.

Fiel reflejo de esta situación, en relación con la falta de acuartelamiento es la carta que dirige a S. M. el Gobernador Militar y Comandante General del Departamento D. José de Rojas, con motivo de los preparativos que se hacen en Cartagena para la expedición de Argel en 1775: “…que no obstante la falta de recursos de este país y hallarse materialmente atestado de tropas la población, están éstas abundantemente abastecidas de víveres; que las seis compañías de Reales Guardias, tres españolas y tres Walones que se han desembarcado, están alojadas entre el cuartel de Marina y las guardillas del Hospital militar con el regimiento de Brabantes; que un escuadrón de caballería está repartido en los mesones, y que queda en dar colocación a las demás tropas conforme vayan llegando…”. El mismo conde de O´Reilly se alojó en el convento de San Francisco y los demás generales y jefes en los otros conventos y casas particulares.

 

 

 

CUARTEL DE BATALLONES

En los actuales jardines del Cuartel General de la Fuerza de Acción Marítima en Cartagena (Anteriormente Capitanía General de la zona Marítima del Mediterráneo) se encontraban dos Cuarteles de Batallones, siendo terminada la construcción de ambos en 1750 (En la torre del reloj de la entrada principal del Arsenal Militar de Cartagena, se puede observar el escudo de armas de Felipe V, en mármol, que como promotor de los mencionados Cuarteles, después de ser derribados ambos se ordenó su colocación en tan emblemático lugar para que perdurara el recuerdo en el tiempo). Estos cuarteles sirvieron para alojamiento de las Fuerzas del Cuerpo de Infantería de Marina en el Departamento de Cartagena hasta su derribo en 1926, así como en algunos momentos fue compartido con algunos regimientos de infantería de Línea que guarnecieron en Cartagena, debido al gran número de ellos durante distintas épocas.

 

 

CUARTEL DEL HOSPITAL MILITAR DE LA MARINA

Esta gran obra arquitectónica forma parte del conjunto de construcciones militares que se edificó en Cartagena en el siglo XVIII.

Durante  este siglo se realizaron obras como la del Arsenal de Cartagena (1749-1782); las Murallas y baluartes (1776-1786), el Cuartel de Batallones (1750), la Casa del Rey (1740), el Cuartel de Presidiarios (1776-1785), el Cuartel de Antiguones (1783-1796), el Parque de Artillería (1777-1786) y el Cuartel de Caballeros Guardias Marinas (1789-1810). Casi todos estos edificios se encuentran en pie, y en funcionamiento, ya sea con los mismos usos o bien, con distintas funcionalidades.

La obra del Hospital de Marina comenzó el 1 de julio de 1749 y acabó en 1762. El paraje donde se ubica está en la ladera Este del monte de la Concepción. En toda la zona que rodea el Hospital abundan los edificios públicos de las épocas romana y bizantina, entre ellos el anfiteatro romano. El primer proyecto del Hospital Militar de Marina fue realizado por el ingeniero segundo y director de las obras militares D. Sebastián Feringán y Cortés, que ejecutó su construcción. Falleció el 20 de mayo de 1762, siete días antes de la inauguración oficial, por lo cual figura en el acta de entrega como Ingeniero Director D. Mateo Vodopich, supervisado por el Jefe de la Escuadra D. Jorge Juan, y el Intendente General D. Juan Domingo de Medina. El coste total de la obra se elevó a 8.924.863 reales.

Ya en 1764 se alojó en "los altos del Hospital Real" el Regimiento de Infantería América, pero este alojamiento fue fugaz. La ocupación permanente empezó el día 18 de Julio de 1768, fecha en la que el coronel de Suizos, Reding, cuyo regimiento estaba acuartelado en varios almacenes costeados por la ciudad, solicitó una sala del Hospital para alojar a un gran contingente que padecía terciana, enfermedad endémica en Cartagena. Cuando los suizos palúdicos se sintieron cómodos en las salas del Hospital ya no desocuparon los locales y los dos batallones que componía el regimiento se trasladaron al piso alto con entrada independiente por la plaza del Angel (plaza de Toros) durante su ocupación por los Batallones suizos, hasta 1785 que se ordenó su traslado al cuartel del Duque, convirtiéndolo en alojamiento permanente. Acuartelándose posteriormente muchos de los regimientos que tuvieron guarnición en Cartagena hasta que ocuparon el ala de Levante completa y pasó a ser conocido como Cuartel del Hospital, siendo el Tercio de Levante de Infantería de Marina el último que lo ocupó hasta 1965. En la Actualidad este magnifico Hospital y Cuartel después de ser restaurado en su totalidad y acondicionado en su interior es unas de las sede de la Universidad Politécnica de Cartagena.      

Se construyó con sillería de piedra tabaire que debía ser protegida de la intemperie con cal, revoco o pintura. Los muros son muy gruesos, y en su base suelen alcanzar el espesor de un metro. Consta de una planta baja y dos pisos, con una altura total de unos veinte metros.

Estructura

Todo el edifico principal del Hospital está construido sobre una estructura única, repetida constantemente en todas las naves de cualquiera de los pisos. En las fachadas sirve de apoyo un fuerte muro de un metro de grosor, y otro muro, separado de él 8 metros, limita por el interior la capacidad de las salas, que están divididas en dos naves por grandes series de amplios arcos. Otras series de arcos sostienen galerías cubiertas de tres metros de ancho, que dan a los patios interiores.

 

 

 

CUARTEL DE ANTIGUONES

El Cuartel de Antiguones comienza a construirse el 1 de julio de 1783 terminando su construcción el 31 de diciembre de 1796, después de 13 años de obras, siendo el Regimiento de Infantería Aragón nº 17 con toda probabilidad, el primero en ocupar el recién estrenado cuartel, ya que llega a Cartagena en 1797 y el último que lo ocupó fue el Regimiento de Infantería Mecanizada España nº 18” que fue disuelto 1996. Se encuentra situado en la ladera sur del cabezo de las Brujas o Despeñaperros “antiguo Phesto”. Toda esta ladera y la costa en que se unía con el mar estaban llenas de monumentos antiguos, edificios públicos de las épocas romanas y bizantinas, entre ellos el Circo, el Teatro, la Audiencia o Conventos Jurídicos, y otros de los que aún se podían ver columnas rotas, mosaicos y muros derruidos. Por todo ello el lugar era conocido por “Los Antiguones” nombre que heredo el Cuartel, estaba lleno de desniveles, rocas, “cuevas y malos pasos”, como dicen los escritos de la época. Fue también usado cómo hospital momentáneo en 1804, a causa de la gran epidemia de fiebre amarilla o vómitos negros, que llenó a rebosar todo el edificio del Hospital de Marina y sus ampliaciones, llegando a totalizar 9.000 los hospitalizados. Un médico de la Armada, D Miguel Cabanellas, montó un Hospital de Epidemiados en el Cuartel de Antiguones una vez desalojados los militares de los Regimientos de Infantería Valencia nº 14 y de suizos de Traxtler nº 5 que guarnecían por aquellas fecha en Cartagena, pero en vista del peligro de contagios que corrían al habitar entre la población, fueron embarcados en los navíos “María Luisa”, San Carlos” y “San Pedro”, que estaban fondeados en el Espalmador en Puerto de Cartagena.

Entre 1888 y 1892 se producen profundas reformas en el edificio, entre las que destacaremos la construcción de la galería, hoy desaparecida, las cajas de escaleras de tropa y construcción de nuevas letrinas, que todavía podemos apreciar en su fachada Este, estas con los nuevos sistemas de artesas para tropa y para oficiales.

La estabilidad en la permanencia de las unidades comenzará a manifestar beneficios muy pronto, pues en el año 1892 se aprobará un contrato entre el estado y la Sociedad de Aguas Santa Bárbara, para el abastecimiento de agua potable por diez años a los edificios militares de la plaza.

Y en el año 1896, mientras sus batallones expedicionarios combaten en Cuba desde el año anterior, la vida en la guarnición sigue y en junio tiene lugar un acontecimiento sin precedentes en el cuartel de Antiguones, como es la inauguración del alumbrado eléctrico. La prensa local, que había sido invitada, da cuenta del hecho y no nos resistimos a leerles un párrafo de la crónica que dice… Rasgó el espacio un largo y prolongado toque de corneta, que a nosotros nos pareció lamento doloroso de algo que iba a morir en tal momento, y, efectivamente, cuando el plañidero sonido del metal murió en el espacio, se apagó de repente el alumbrado de petróleo y la oscuridad más profunda nos envolvió en sus pliegues. Sonó otra vez el metálico instrumento y la corriente eléctrica, precipitándose por los recubiertos alambres, se transformó en luz vivísima al quedar encerrada en los cristalinos globos, pudiéndose apreciar cuanto gana con la variación hecha el alumbrado del cuartel. La instalación es completa. Todas las dependencias están iluminadas por lámparas de 16 bujías y en el patio lucen dos potentes focos que todo lo iluminan…

Cartagena seguirá manifestando su profunda naturaleza y sentir castrense, manteniéndose los actos militares en especial las juras de bandera en los lugares públicos, para permitir una mayor afluencia de personas en un intento de integración con la sociedad, entre ellos el paseo del muelle de Alfonso XII, la plaza de España, el paseo Alfonso XIII y la plaza del Hospital.

Aproximadamente entre 1916-1917, un notable higienista que en esta época visita la ciudad, el doctor Larra y Cerezo, tiene ocasión de hacerlo al cuartel de Antiguones, publicando en la prensa de Madrid un artículo en el que dice… hay algo excepcional en pro de la salud del soldado, es el cuartel del regimiento de Infantería España núm. 46… refiriéndose a la instalación de aseo y duchas, así como a la lavandería, que no tiene igual en muchos de los cuarteles que en Francia, Inglaterra, Austria, Italia y Suiza ha visitado.

Actualmente este magnifico Cuartel después de ser restaurado en su totalidad y acondicionado en su interior es unas de las sedes de la Universidad Politécnica de Cartagena.

 

 

 

 

CUARTEL DE TENTEGORRA

El Regimiento de Infantería Sevilla nº 40, acondicionó los terrenos de Tentegorra que utilizó hasta su disolución en 1960 para ejercicio y maniobras propias, posteriormente en el año 1961, comienza a hacer uso de los mencionados terrenos el España para maniobras, periodos de instrucción, juras de bandera y demás actos, así como también se preparan las infraestructuras correspondientes, con mira a su ampliación al mismo tiempo que se acondiciona también para cuartel. En el año 1967 los dos Batallones de mecanizados que incorpora el Regimiento son ubicados en este acuertelamiento junto con el Grupo Logístico XXXII. En el año 1984 el resto de unidades del Regimiento de Infantería España nº 18 abandonan definitivamente el cuartel de Antiguones (quedando solamente habilitado el pabellón del Coronel), para trasladase a su nueva ubicación de Tentegorra donde ya se encontraban su dos Batallones uno de Carros de Combate y otro de Blindados, ocupándolo hasta su desaparición en 1996. Actualmente en este magnifico cuartel guarnece el (RAAA nº 73) Regimiento de Artillería Antiaérea nº 73.

 

Puerta del cuartel del Regimiento España nº 18

Puerta del cuartel del Grupo Logístico XXXII

Recuadrado en amarillo: cuartel del Grupo Logístico XXXII
Sin recuadrar: el cuartel del Regimiento España nº 18

 

 

CUARTEL DE LA GUIA

La Guía (Cartagena) es una zona con una relación directa con el ejército desde el siglo XVIII ya que allí se construyeron almacenes de pólvora, que como consecuencia de una tormenta con aparato eléctrico explotaron el 2 de noviembre de 1715 y en muy poco tiempo se reconstruirían de nuevo. La Corporación municipal solicita el 9 de octubre de 1850 que se cumpla la R. O. de 21 de Julio de 1849, en la que dispone se habilite de nuevo el almacén de pólvora de La Guía (Cartagena) y se desaloje el de San José en Santa Lucia (Cartagena). Ya en el sigo XX, en 1935, se levantó una batería antiaérea que se ampliaría al finalizar la Guerra Civil Española para acoger un grupo de campaña del Regimiento de Artillería de Costa nº 3 de Cartagena, que emplazaría una moderna batería de artillería antiaérea. Posteriormente en el año 1966 culminarían las obras militares con una ampliación para reconvertir el almacén de pólvora y posterior grupo de campaña antiaérea del Regimiento Mixto de Artillería nº 6 de Cartagena en cuartel, como muestra de ello, la última fuerza que lo ocupó desde 1966 asta su disolución en 1995 fue el Batallón de Ingenieros XXXII (componente de la Brigada XXXII). En la Actualidad este Cuartel se encuentra en desuso. 

 

 

 

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